“El fenómeno de los niños y niñas de la calle existe en Rumania desde hace 27 años”

Esta publicación está inspirada en una entrevista con Ionut Jugureănu, Director Ejecutivo de la Fundación Parada, publicada este verano en el boletín de la Delegación General de la Federación de Valonia-Bruselas en Bucarest.

La Fundación Parada en Rumania es miembro de la Red Internacional de educadores y educadoras de  Calle coordinada por Dynamo International. Funciona en interés de los niños, niñas y jóvenes que viven en las calles de Bucarest.

Esta es una oportunidad para presentar a la Fundación Parada, su trabajo de campo, sus vínculos con Dynamo International y Street Workers Network, pero también el análisis de su director, Ionut Jugureănu, sobre los principales desafíos sociales de su país. y el fenómeno de la infancia callejera en Rumania.

Como miembro activo de Dynamo International-Street Workers Network, la Fundación Parada ayuda a promover la importancia del trabajo callejero entre los profesionales y el público rumano.

“Iniciamos con Dynamo International hace años varios intercambios entre asociaciones que trabajan sobre el terreno belgas y rumanas, y entre los educadores y educadoras sociales belgas y rumanos. “

Ionut Jugureănu et des enfants à l'école du cirque social de la Fondation Parada à Bucarest, Roumanie

Como parte de la Red Internacional de educación de calle, los educadores y educadoras sociales rumanos de Parada y otras asociaciones participan en intercambios de buenas prácticas y visitas de campo. Estos intercambios son muy positivos. Los trabajadores rumanos se están familiarizando con los métodos utilizados por sus contrapartes europeas que trabajan como ellos con los más pobres, los jóvenes que viven en barrios sensibles, acompañando a las víctimas de la prostitución o de la trata.

Niños y niñas de la calle: los primeros perdedores del boom económico

El auge económico de las principales ciudades del país va acompañado de un empobrecimiento creciente en una gran parte de la población rumana. En 2015, el 46,8% de los niños rumanos estaban en riesgo de pobreza o exclusión social. Y ninguno de los derechos garantizados por la Convención Internacional para la Defensa de los Derechos de la Infancia, ratificada en 1990 por Rumanía, es respetada o garantizada en Rumanía.

“Hay quienes se aferran y los que abandonan y hay muchos.”

La sociedad rumana poscomunista sigue siendo una sociedad anómica, mientras que debe hacer un inventario de los principales desafíos sociales, presentes y futuros. El abandono social, cultural y económico de una gran parte de la sociedad rumana continúa creciendo.

“Bucarest es una verdadera muestra de la expresión de la fractura social en su forma más lograda. Solo tienes que caminar, con los ojos bien abiertos por las aceras de Bucarest.”

El estado debería haber contrarrestado esta tendencia mediante la aplicación de estrategias proactivas y políticas públicas para corregir o mitigar estos efectos. En la actualidad, tendría los medios, pero lo que le falta es la cultura (social, de convivencia) y, sobre todo, la voluntad política.

“Todas las estadísticas sociales están en rojo. La división social no es una palabra vacía.”

Niños y niñas de la calle: la bancarrota del sistema social rumano

La existencia de niños en situaciones de calle, ya sean niños solos o niños que viven con sus familias en la calle, es un completo escándalo. Este es el mejor indicador del fracaso del sistema social y el sistema de protección de la infancia en Rumanía.

Cada uno de estos niños, niñas o jóvenes tiene una larga historia de abusos, carencias y violencia; sufrió primero en sus familia de origen, luego en los centros públicos de acogida de  “Protección de la Infancia, “y finalmente en la calle. El año pasado, el Consejo de Europa también instó a Rumanía a hacer mayores esfuerzos para combatir la trata de niños y niñas.

“El hecho de que este fenómeno continúe 27 años después de la caída del comunismo muestra la ausencia de voluntad política, que aún prevalece en esta área.”

Originalmente, el fenómeno de los niños y niñas de la calle es una de las consecuencias de las políticas de nacimiento forzado de Nicolae Ceausescu y el fomento de una cultura de abandono de niños y niñas antes de 1990. Que este fenómeno perdure 27 años después de la caída del comunismo, que se asiente y se convierta en crónico muestra la ausencia de voluntad política, que ha prevalecido y aún prevalece en este campo.

“Los niños de la calle se ven privados de sus derechos a la identidad, protección, familia o educación.”

Los educadores y las educadoras sociales de Parada intentan ayudarlos a obtener documentos de identidad y a hacer frente a una vida cotidiana extremadamente dura y sin esperanza, para darles razones para tener esperanza. Pero a menudo se sienten abrumados por su gran cantidad de necesidades, de todo tipo: salud, alimentación, medicina, asuntos jurídicos, consumo … y la falta de recursos y de personal para poder satisfacer todas las necesidades.

El Circo Social Parada para niños de la calle en Rumanía

Enfant jongleur à l'école du cirque social de Fondation Parada à Bucarest.

El circo social es la imagen de Parada. La fundación es parte de Caravan, una red de escuelas de circo social, cuyo miembro fundador es la Escuela de Circo de Bruselas. El circo sigue siendo una herramienta poderosa en el proceso de re-socialización e integración del niño y de la niña, para que recupere su equilibrio, para que recupere su confianza, primero en sí mismo y luego en los demás, para restaurar su dignidad.

Al mismo tiempo, Parada trata de proporcionarles asistencia para la supervivencia, a través de los servicios ofrecidos en el Centro de Día, o mediante la intervención social en la calle, así como ayuda con la integración. Se ofrecen programas de alfabetización, e incluso a veces su trayectoria educativa se acompaña y facilita por el servicio educativo de Parada.